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La idea de iniciar un nuevo negocio puede resultar sumamente emocionante, de repente tenés mil ocurrencias y no te das cuenta de que eso te hace perder un poco la perspectiva de lo que realmente querés hacer. ¡Calma! En este tema es importante saber que todo tiene que ir un paso a la vez, si no es así, la paciencia podría quedar perdida en algún punto del camino. 

Entre lo primero que tenés que hacer para garantizarle un inicio exitoso a tu negocio, es ponerle un nombre que logre capturar la esencia de lo que ofrecerás. ¡Y ojo! No es solo eso, sino que también logre la misma función de una semilla, debe implantarse en la mente de tus clientes para que así surja una relación maravillosa.

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Ahora bien, posiblemente te estés preguntando cuál es la dirección que debés tomar para no morir en el intento de darle el nombre correcto a tu negocio. Bueno, el primer paso es definir las cualidades que se verán reflejadas en tu proyecto y en este punto, tomate el tiempo de pensarlo con calma para que dejés volar tu creatividad. Sumado a esto, decidimos hacer una lista de algunos puntos que facilitarán tu llegada a ese nombre tan único:

1. Diferenciación: Actualmente existen muchos negocios similares, sin embargo, lo que los hace únicos es esa originalidad que se expresa por medio de su nombre. Así que ponete a pensar si de las opciones que ya tenés pensadas suenan distinto a otras marcas que se encuentren en la misma categoría.

2. Brevedad: no estás escribiendo un libro, si no el nombre que identificará el proyecto que querés sacar adelante. El hecho de que sea un nombre corto hará que la memoria de las personas no tenga mayor problema en recordarlo.

3. Pronunciación y escritura: antes darle mucha más libertad creativa a tu imaginación, ponete a pensar si ese nombre es fácil de pronunciar. Un tip que agregaremos por acá, es el hecho de no saltarte letras o palabras como suelen hacer en muchas ocasiones, ya que a las personas realmente les gusta saber cómo se pronuncia o escribe un nombre sin tener que investigarlo antes.

4. Protección: todo puede sonar muy lindo pero ¿ya te fijaste si ese nombre existe? Investigá al respecto, no vaya a ser que seás uno más del montón, o peor aún, a la hora de registrarlo no te lo permitan.

5. Nada de genéricos: si el nombre que estás a punto de elegir resulta muy genérico, o tiene palabras demasiado comunes, por ejemplo: “Store“, puede resultar un arma de doble filo al darte cuenta que no existirá mucha flexibilidad y será más complicado diferenciarte.

Estos son algunos consejos que podés aplicar como guía para sentirte en mayor confianza con tu proyecto.

¡Ponelos en práctica! Y si te gusta lo que escribimos para vos, entonces suscribite al blog, ya que tendremos muchos más temas provechosos para que los apliqués a tu negocio.